sábado, 10 de noviembre de 2007

¡¡¡NO A LAS PAPELERAS!!!

El índice de consumo de papel en el mundo ha venido ascendiendo a niveles extraordinarios,
y se estima que tal incremento continuará en las próximas décadas. A comienzos del
siglo XXI el consumo global de papel se calculaba en 300 millones de toneladas anuales;
en el 2005 esa cifra había aumentado a 366; y se estima que para el año 2020 alcanzará los
566 millones.
Previsiblemente, este crecimiento en el consumo de productos papeleros empuja a una
suba incesante en la demanda de pulpa celulosa. Es en este plano que la industria del papel
plantea una evolución preocupante y no sustentable, teniendo en cuenta la demanda de
materias primas y recursos naturales que dicho crecimiento significa.
El consumo de papel presenta enormes desigualdades entre regiones y países. Tradicionalmente,
los grandes consumidores eran también los grandes productores de celulosa. Sin
embargo, en los últimos 15 años se han ido definiendo regiones claramente consumidoras de
papel y pulpa celulosa, por un lado, y regiones que se perfilan como grandes productoras de
pulpa celulosa, por el otro.
A raíz de esta división, ha ido en aumento la porción de producción de celulosa destinada
a ser vendida en el mercado. La división entre centros de consumo y de producción ha
motivado, asimismo, que la industria de la celulosa se radique en aquellas zonas que presentan
las mejores condiciones climáticas y económicas. A ello se debe que Asia y América
Latina estén creciendo en forma sostenida como regiones propicias para esta expansión
industrial.
En el año 2005, cuando la producción global alcanzó las 192 millones de toneladas, las
principales regiones productoras fueron Norteamérica con el 40% y Europa con el 29%, las
dos más importantes históricamente. Asia produjo el 22% y América Latina el 9%.


En la actualidad, Sudamérica es la región prioritaria para la expansión de la producción
de la llamada “pulpa de mercado” (market pulp), aquella que se produce para ser vendida
específicamente en los mercados internacionales. Las condiciones climáticas y la disponibilidad
de tierras y agua, añadidas a condiciones económicas sumamente atractivas, aumentan
en forma creciente el interés por parte de las grandes corporaciones del papel para
realizar proyectos en la región. Por esta causa la mayoría de las plantas de celulosa abiertas
en los últimos años y las que hoy están en desarrollo se ubican en Sudamérica. Concebidas
a una escala mucho mayor que las asentadas en el hemisferio Norte, procuran minimizar
costos por medio de grandes explotaciones forestales y de celulosa. Evidentemente, la gran
escala reduce costos, pero también añade riesgos; no sólo por los potenciales impactos
sobre las grandes extensiones de monocultivos necesarios, sino por concentrar grandes
cantidades de efluentes en un mismo sitio. Por cierto, una reducción en la escala permitiría
manejar niveles inferiores de contaminación y de potenciales riesgos.

Estas consideraciones dan una idea cabal de la presión que se ejercerá sobre la región de
Sudamérica para que habilite su potencial de producción tendiente a alimentar el mercado
en expansión. Si bien de la producción global de pulpa, América Latina cubrió el 9% en el
2005, respecto de la producción de pulpa de mercado duplicó ese porcentaje, y el incremento
previsto para el 2010 colocará la región en el 25%. Cifras que prueban la creciente
participación de la región en la provisión de pulpa destinada al mercado internacional.

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